El evento se consolidó como un espacio de análisis estratégico sobre los efectos de la reconfiguración global en las MiPymes y en el entorno productivo nacional. La consejera nacional de planeación (sector Económico) y presidenta de ACOPI - Atlántico, Rosmery Quintero, lideró este espacio que convocó a más de 700 empresarios y líderes gremiales.
Durante el espacio, en el que participó también la consejera nacional de planeación, Sonia Fontalvo (sector social), se abordaron los impactos de los conflictos armados, la confrontación geoeconómica y los cambios en las cadenas globales de valor, destacando cómo estos fenómenos inciden directamente en la estabilidad de los mercados, el comercio internacional y las condiciones internas de los países. En el caso colombiano, se expuso un panorama de riesgos asociados a la persistencia del conflicto armado, la desaceleración económica, el aumento de la violencia interna, los niveles de pobreza y desigualdad, así como los efectos de la polarización social sobre la confianza institucional y el clima de inversión.
Adicionalmente, durante la jornada se identificaron como principales preocupaciones para el sector productivo la seguridad ciudadana, la necesidad de estimular el crecimiento económico, el fortalecimiento de las relaciones internacionales y la ampliación de las oportunidades de comercio. En este contexto, se reiteró la importancia de que decisiones estructurales como el salario mínimo se tramiten a través del diálogo social y técnico entre los diferentes actores, evitando su definición exclusiva por vía de decreto y garantizando que las decisiones estén basadas en evidencia y cifras verificables.
Se destacó, además, la brecha existente entre la población ocupada, estimada en más de 23 millones de personas, frente a una población en edad de trabajar superior a los 31 millones, lo que evidencia retos estructurales en materia de generación de empleo formal.
En la intervención de Octavio Ibarra, experto en negocios internacionales y asesor de empresas, se insistió en la necesidad de que Colombia y América Latina fortalezcan su capacidad de interpretar el contexto internacional de los negocios, adaptando sus estrategias productivas y comerciales a los cambios en los mercados globales, y fortaleciendo la diplomacia económica como mecanismo para proteger los intereses productivos nacionales. De igual forma, se subrayó la urgencia de diversificar mercados y reducir la dependencia de economías altamente volátiles.
Por su parte, Ximena Baena, representante de Mastercard, abordó los retos de la productividad digital y la transformación tecnológica de las empresas. Se resaltó la importancia de consolidar organizaciones más flexibles y adaptables, con sistemas de información que permitan mayor visibilidad y control en tiempo real de los procesos productivos y financieros. Se destacó que aproximadamente el 67% de las pymes ya utilizan herramientas de pago digital, lo cual representa una oportunidad estratégica para avanzar en procesos más amplios de digitalización, adopción de inteligencia artificial y fortalecimiento de la competitividad.
El panel de precandidatos presidenciales presentó distintas visiones sobre los desafíos del país. Mauricio Gómez Amín cuestionó la viabilidad de la reforma tributaria en el Congreso y su sostenibilidad.
Héctor Olimpo Espinosa defendió un liderazgo desde las regiones, con más autonomía territorial, menos centralismo y un Estado más ágil. Propuso reducir entidades nacionales, racionalizar el gasto, eliminar fondos paralelos y fortalecer las finanzas regionales.
Juan Daniel Oviedo resaltó el papel de las MiPymes y la necesidad de eliminar barreras para crear y sostener empresas, ampliar el régimen simple y mejorar la protección frente a la inseguridad. Además, pidió avanzar hacia presupuestos por programas, mayor transparencia, alianzas público–privadas, mejor infraestructura férrea y nuevas oportunidades en transición energética.
El Consejo Nacional de Planeación destaca la relevancia de este espacio como un escenario clave para la construcción de una visión compartida sobre el desarrollo productivo del país.
Los aportes recogidos serán sistematizados y analizados para la elaboración de insumos técnicos que alimenten el concepto del CNP frente a las Bases del nuevo Plan Nacional de Desarrollo, así como el seguimiento a la implementación del actual PND, fortaleciendo el rol de la sociedad civil en la planeación y el control de las políticas públicas.